jueves, 29 de marzo de 2012

Indiferencia

Creo que lo que aún mantiene el furor es la escasez de deseo en la juventud de hoy. No hay fuego. A veces sólo encuentro indiferencia. Indiferencia.

Assimilate

Ubiquilous

Juntos: siempre absorber todo en todos lados todo el tiempo.

Eso es lo que hacemos, todo el tiempo. Nuestra realidad está tan subordinada con tanta publicidad que nuestros ojos parecen ser los que dominan nuestra mente. Siempre nos dicen y nos dirán como tenemos que ser en orden de ser aceptados por la sociedad.

Pero ¿Saben qué? Esto es como elegir entre miel o mierda. Mierda es ver esa publicidad y aceptarla a pesar de que sepamos que no se acerca a la verdad en lo más mínimo.

Miel.

Miel es nuestra pelea. Es luchar. Es saber que podemos cultivar y dominar nuestra alma. Cultivar y dominar nuestra mente también. Porque debemos, debemos encontrar nuestra fuente de esperanza, de lo que nos hace realmente sentir y nos hace latir fuerte el corazón. Todo esto en orden de poder crear cosas que realmente valgan la pena existir.

Esta es nuestra única tarea en el mundo. Buscar la fuente.

Doublething: creer en dos cosas que se oponen pero aceptar las dos como verdad.

Dejemos de creer que tenemos que ser bonitos para ser felices. Dejemos de pensar que tenemos que ser como ellos para ser aceptados. Decidamos quienes queremos ser y carguemos esa responsabilidad con orgullo.

Sólo para terminar; si no tenemos fuego, la vida sólo nos recorrerá con el viento. Sin emoción.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Inspiración limeña 28: Lejos


Y es que sólo me sentía sin mí, como si te hubieran aspirado y algún otro ser hubiera habitado tu ser.

Sin ti, sin mí.

No es sobre amor, ese aquel tema del que no sé nada aún.

Esto ocurrió lejos de Lima pero gracias a limeños así que sí merece el título.

Estaba en una disyuntiva ¿Alguna vez he mencionado que soy demasiado exigente conmigo? A veces hasta el punto de castigarme por no seguir mis reglas.

Trataba de entender si podías ser aún haciendo cosas que pensabas que no harías siente . Lo sé… casi no tiene sentido. Pero en realidad si tiene mucho sentido para mí. Eran horas de continua discusión y lo único que sobraba era resentimiento y repugnancia.

Siempre, siempre, siempre… siempre habrá cosas que nunca entenderemos. Pero ¿para qué preocuparnos por esas cosas? ¿No? Siempre habrá cosas que nos hagan dudar y siempre habrá miedos. Siempre habrá teorías tratando de hacernos entender que es el alma pero nunca sabremos la verdad absoluta porque no existe, sólo existe nuestra elección de la verdad.

Aquí yo, emborrachándome con agua… pienso que soy el mejor yo de mi historia.

Mi mayor miedo en el mundo es cambiar, cambiar de ser yo a ser seré. Claro que mi plan es que seré sea yo. Pero ¿y si no?

El otro día no podía dormir; jóvenes locuras, determinación por la no indiferencia y un nerviosismo desconocido alteraban la noche calurosa. En fin, prendí la TV y en MTV daban Jersey Shore, por supuesto, me obligué a cambiar de canal. Tal vez un poco de Discovery Channel me haga bien. Encontré este programa que no puedo recordar cómo se llamaba pero que trataba sobre teorías que explican qué rayos es el alma.

Y…

Y había una en particular que me llamó mucho la atención y que por cierto, alteró aún más aquella noche. Muy resumido: el alma se crea por la distribución específica de las neuronas en nuestro cerebro; es decir, por eso todos somos diferentes porque nadie tiene la misma distribución. Lo que me asustó más fue que como células, se regeneran y esto produce los cambios en nosotros, en nuestro yo ¿Loco no? Esto explicaría el por qué de que cuando uno muere, el alma desaparece; porque ya no hay interacciones cerebrales. A mi parecer el alma es algo tan complejo y tan divino que nunca la entenderemos.

¿Acaso no es posible guardar este furor o conservarlo para siempre? Porque, sinceramente, a veces siento que ya lo estoy perdiendo. Porque, sinceramente, a veces siento que ya no me impresiono tanto con algunas injusticias y demás barbaridades. Y me enojo conmigo… mucho.

[Suspiro]

Tal vez sea decisión porque de algo estoy segura en esta vida de locos: uno elije lo que quiere ser.

Y es que en lugar de tratar de entender si podía ser yo aún haciendo cosas que pensaba que no haría siendo yo, me dije: primero tienes que entender que hay personas que siempre harán cosas que no te parezcan pero que eso no los hacen mejores o peores que tú. Todos tenemos algo en común: todos somos diferentes.

Parte de madurar es entender que tendremos familia y amigos pero que nunca nos gustará todo sobre ellos y sobrellevarlo unirá personas. Encontraremos nuestra vocación pero eso no excluye que no encontraremos cosas que nos disgusten. Siempre existirán las tentaciones de abandono.

Siempre existirán las tentaciones de abandono, ahora lo sé.

Así que comprensión y tolerancia porque tal vez esto haga la diferencia entre la felicidad y la infelicidad en esta vida de locos.

Y una vez que entendamos, realmente entendamos eso podemos permitirnos probar aquellas cosas que no pensaríamos que haríamos alguna vez. No hay nada malo en probar. Si nos gusta… lo añadimos a nuestro yo y sino sólo será un experimenté.

Basta de odio, basta de resentimiento.

Sólo espero que se pueda repetir una y otra vez eso de elegir lo que queremos ser.

Una y otra vez, una y otra vez…

Una y otra vez.

Y así tal vez engañemos a la biología y podemos renovarnos sólo para ser más fuertes, más no diferentes.

Tal vez si podemos engañar a la naturaleza así como se puede engañar al tiempo con la fotografía.

Unos son sensibles, unos son materialistas, unos son egoístas, unos son tolerantes, unos narcisistas y otros apasionados. Somos, tan sólo vivimos en este mundo como somos y todos tenemos el derecho de ser. Todos tenemos el derecho de ser.

[Suspiro]

domingo, 29 de enero de 2012

Sin título

“Our day will come (Our day will come)

If we just wait a while

No tears for us

Think love and wear a smile”

Amy Winehouse – Our day will come



/TONTO, A adj. y n. De poca inteligencia o escaso entendimiento. 2. Fam. Engreído, muy presumido o vanidoso. /


No se trata de que haya logrado o no en estos veinte años de vida, se trata de que lo que soy hoy. No se trata de lo que sufrí, viví o gocé sino de lo que vivo hoy y lo que viviré mañana. Me llamo Pamela Luján y tengo 20 años. Tener es, a veces, un verbo un poco subjetivo ¿no creen? Porque podríamos a llegar a pensar que en realidad no tenemos nada más que nuestros recuerdos, nuestro espíritu, etc. A veces hasta me da miedo decir que tengo vida; Dios puede arranchártela en cualquier momento.

Mil cosas han pasado por mi mente estos últimos días para tratar de convencerme que los cumpleaños no importan realmente pero ¿importan de verdad? No es la clase de importancia sobre si debo hacer fiesta o no; y tampoco es la clase de importancia sobre si estoy vieja o no ¿Cuál es entonces? Considérenlo como quieran: alarma, despertador, timbre; todos con funciones para una determinada ocasión pero con algo en común: notificarnos. Y uso notificar haciendo referencia a las famosas “notificaciones” de Facebook, porque todos sabemos lo que hacen… nos anuncian algo nuevo en nuestra vida virtual, pero en este caso es una notificación una vez al año de nuestra verdadera vida y que considero que anuncia algo realmente importante: qué tanto hemos hecho el último año para lograr cumplir nuestros sueños de vida.

Todos sabemos que nos iremos en algún momento, todos sabemos que no viviremos para siempre y que nuestros sueños, aunque suene feo, tienen fecha de caducidad.

No podemos pasarnos 20 cumpleaños ignorando esto. Pensando que no importan porque sí importan.

Y ahora que me veo hoy puedo ver como ha sido mi pasado. Doy gracias a Dios por lo que me hizo vivir porque eso me construyó. Tengo pasión y tengo confianza; son dos cosas que muchas personas no llegan a conocer en sus vidas y por esto me siento muy afortunada. Sé que aún me falta mucho por vivir y por conocer. Sé que no sé nada realmente. Y también sé que nunca me he enamorado y que tengo la incertidumbre si algún día lo haré.

Tengo mil y un dudas del mundo y del universo que tal vez nunca llegue ni nadie nunca llegue a responder pero ¿qué podemos hacer contra eso simple seres humanos como nosotros?

Hay ciertas cosas que quiero lograr pero que no sólo quiero lograr sino que lograré. Amar, por ejemplo; y no estoy hablando sólo del príncipe sino de lograr amar a Dios y al mundo entero con sus perfecciones e imperfecciones. Luchar por un mundo mejor e inspirar a más personas para que luchen también porque yo no me voy de aquí sin lograr por lo menos un minúsculo cambio. Toda mi vida se podría resumir con esas oraciones porque si logro eso encontraré paz y si encuentro paz entonces encuentro la felicidad en el nirvana más hermoso del mundo.

Hay algunas cosas que no viviré, hay que aceptarlo. No se puede tener todo. Pero lo que si pido a Dios fervientemente es que siempre viva lo que necesito y no necesariamente lo que quiero.

Creo que no podría haber vivido unos mejores 20 años. Soy lo que siempre quise ser: amada, segura, apasionada, independiente y con un camino que seguir. Sé lo que quiero, no valen las distracciones. Sé cuáles son las tentaciones que siempre atraen mi atención pero creo que un gran paso es haber sabido distinguirlas.

No suelo escribir consejos explícitos pero esta vez me provoca mandar uno: toma las cosas con calma porque si uno desea algo con todo su sincero corazón, no habrá algún obstáculo incapaz de ser superado. Nuestro día vendrá. Our day will come. Disfrutemos el show de la vida porque no hay día que Dios no nos demuestre lo hermoso que es. Observemos y sintamos, sobre todo, sintamos; no importa si es felicidad o tristeza, porque cómo diferenciaríamos entre las dos sino sentimos las dos ¿no? Yo seguiré mirando películas, escuchando música y comiendo pastas… pero también seguiré buscando la felicidad constante y disfrutando que no soy una tonta más en este mundo.

Por la lucha, siempre.

jueves, 17 de noviembre de 2011

martes, 1 de noviembre de 2011

Inspiración limeña 27: Aquí estas


"Don't stop this train

Don't for a minute change the place you're in

Don't think I couldn't ever understand"

Stop this train - John Mayer


Ya casi se acaba este proyecto, solo tres entradas y chau. Hola a uno nuevo, eso me emociona.

Es bueno encontrarse con las teclas cuando uno se siente más profundo de lo normal y siente la necesidad infinita de intentar expresar ese algo que no deja tranquilo.

Ayer gané. Todo comenzó cuando mis pies no daban más y Mili me dijo que ya habían llamado al taxi y que llegaba en 20 minutos. Nunca más uso tacos. Basta con la presión social, no me gustan, los odio. Nunca usaré tacos para ir a trabajar. No voy a sufrir sólo para que mis piernas se vean más estilizadas de lo normal, ya no más. Nunca digas nunca, lo sé; pero ésta es una excepción porque ese nunca será nunca y punto. Entonces pasaron los 20 minutos y no llegaba. Llamamos y la señorita nos dijo que llegaba en 27 minutos. Qué mierda, quiero regresar a mi casa.

- Vamos a tomar otro afuera no más.

- Ya, no puedo más. Quiero estar en mi cama.

Caminamos a un metro por hora y cuando estábamos por salir del condominio, nos encontramos con las rejas cerradas. Maldita Lima. ¿Por qué nos alienamos así? Las calles deberían ser libres ¿Se dan cuenta que nos “protegemos” de los “no deseados”? Qué mierda.

Quéééé mierda. Maldita clase media. Maldita clase alta.

El vigilante nos dijo que cada dueño tenía la llave de esa reja. Con nuestros pies destrozados y nuestra alma ida tuvimos que regresar a la casa de nuestra queridísima amiga. No la tenía, puta madre. Quiero regresar a mi casa. Puta madre, puta madre, puta madre. Todo esto es un gasto de tiempo totalmente innecesario por el capricho de algunos limeños de alienarse solos, esas rejas no deberían existir ¿Cuándo será el día que nos comportaremos como país o, sin soñar tanto, como cuidad? Dónde está la libertad, grito por la calle.

- Ahora ¿qué hacemos?

- No tenemos otra, caminemos hasta el “Corregidor” por el camino largo.

- Pero no puedo más.

- No hay otra, vamos.

- Bueno, esto bien; esto lo recordaré siempre, qué infelices somos.

Entre risas de nuestra desgracia, encontramos a un taxi.

- ¿¿¿Cuánto???

- 25 soles

Cliché limeño: estar disconforme con el precio que ofrecen los taxistas después de las 12 de la noche.

- No hay forma, adiós (Tal vez a veces sea muy reactiva, pero así soy)

- Sí, el taxi seguro nos cobrará 20 soles

- Sí, que no se pase de vivo. Que se pudra.

Estamos tan llenos de clichés limeños día a día, nos matan lentamente.

El taxi seguro llega. Está en la puerta de la casa de nuestra queridísima amiga. Puta madre, qué infelices. Caminamos todo por gusto.

Al final nos da en encuentro y gritamos POR FIN a todo pulmón. Vamos a casa, por fin.

Hacemos chanchita y me la dan a mi porque soy la última en bajar. Chau Mili. Chau Lili. Por aquí señor; sí, en esta entrada. La primera esquina, ahí está bien.

- ¿20 soles verdad?

- ¡NO! Son 50 soles.

- ¿¿¿Qué??? NO, nos dijeron 20 soles.

- ¿Cómo van a ser 20 soles, señorita? Desde La Molina con tres paradas.

- Nos dijeron 20 soles. No tengo 50 soles y no pienso pagar un centavo más.

Ese fue el comienzo de una discusión de 30 minutos. Incluyó muchas llamadas a la central y mucha llamadas a Lili. No pudo conmigo y mi terquedad de que no iba a soltar un centavo más. No voy a escribir toda la discusión porque es larga. Al final gané y no pagué un centavo más.

¿A qué va todo esto? No fue tanto no pagar los otros 30 soles. Son 30 monedas, nada para morir. Fue más por defender nuestros derechos. La central se había equivocado en decirnos el precio y ahora no lo quería reconocer. Ni daba soluciones, qué odiosos. No íbamos a pagar por ese error. No es justo. No van a pisotearnos. No somos títeres.

Ese furor, que no lo sentía hace tiempo, volvió. No para defender 30 soles sino porque querían aprovecharse de nosotros. No lo iba a permitir. Nunca. Y este es otro nunca necesario. Porque yo sí creo que a veces hay “nunca’s” que decir. Nunca es nunca pues. Para eso existe la palabra o ¿no?

Ese furor por justicia. Ese furor por defender lo que era correcto. Defender que nos habían dicho 20 soles y que ellos tenían que reconocer su error, para no descontarle al taxista. Sé que nunca lo reconocerán, pero no me sorprende. Son unas mierdas. Tengo que admitir que me hubiera gustado que reconocieran el error, para que el taxista no salga perjudicado.

Hoy me levanté con una sensación rara, sensación qué aún no puedo clasificar. Me siento apagada, como si esa discusión hubiera consumido todas mis energías. Es una sensación que también involucra el saber que se cometen tantas injusticias a cada segundo en nuestra ciudad querida. Ay Lima, estás tan llena de basura. Basura de personas.

Justo antes de dar mi examen de manejo, discutí con un bueno-para-nada por haberse colado justo en frente de nosotros. Recuerdo aquel furor que me hizo abrir la puerta con una determinación inigualable. Me puse al costado de su puerta y le grité su vida. ¿Qué se cree? ¿Qué puede hacer lo que quiera? ¿Acaso no es nada íntegro? ¿Qué nos puede pisotear como si no fuéramos nada? ¿Acaso su esposa va a manejar como usted? Por eso el Perú está así, por personas como usted.

Recuerdo todo. Fue algo como lo que pasó anoche. Me llene de furor por defender lo bueno.

En parte, me siento feliz de haberme encontrado con él otra vez. Ahora comprendo que no es que desaparezca o que se pierda con el paso del tiempo. Sino que se esconde. Está ahí, preparado para salir y manifestarse en los momentos correctos. Esa fuerza que me hace hablar tan firme y tan segura, sin la necesidad de insultar, sólo para convencer y hacer reflexionar a la gente.

Ese queridísimo furor. Tal vez nunca lo hubiera conocido sino viviera en un extraño lugar como Lima. Lugar lleno de prejuicios, injusticias y exclusión social. Un lugar donde la estructura social reina nuestros días soleados y grises. Y me pregunto ¿Algún día será diferente? No sé, depende de todos. Pero aquí está, conmigo. Me acompaña y lucharemos juntos hasta ver un cambio, pero uno de los buenos.

Sé que todos tenemos este furor, entonces ¿por qué no lo usamos para crear un mundo mejor? Tenemos que manifestarnos cuando algo no está por el buen camino. Usémoslo. Luchemos.

Luchemos con ganas y con pasión.

Por la pasión,

PLS.